‘Vuelta al cole’ o cómo sobrevivir a septiembre

‘Vuelta al cole’ o cómo sobrevivir a septiembre

A seis días de que llegue septiembre, y a 21 de que empiecen de nuevo las clases de este curso 2017-2018, padres y madres empiezan a temblar en emociones encontradas. Por una parte, los más pequeños dejarán de dar la lata por toda la casa hartos del aburrimiento, volverán a ver a sus amigos, la emoción de un nuevo curso, nuevos profes, etc. Por otro lado, la vuelta al cole es sinónimo de pasar un mes muy apretado: libros, uniformes, matriculas, materiales, mochilas, etc. Sobrevivir en septiembre va a resultar casi tan duro como la temida cuesta de enero.

Los estudios estiman que el gasto se encuentra entre los 500 y los 1000 euros por niño, variando mucho entre la educación Infantil al Bachillerato y entre un centro público, concertado o privado. Según El Diario de Córdoba una encuesta realizada entre los padres por la Organización de Consumidores y Usuarios señala que quienes acudan a la educación pública pagarán una media de 841 euros al año; los que vayan a un centro concertado abonarán 1.856 euros y los que asistan a un centro privado tendrán que abonar un coste de más de 4.000 euros.

El mayor gasto, en principio se encuentra en los libros, con una cifra que viaja de los 100 euros para os pre-escolares hasta los 400€ de los alumnos de bachiller. Y eso sólo en libros, sin contar gastos materiales (cuadernos, estuches, mochilas, bolígrafos, reglas, etc). Una buena idea para ahorrar en la compra de libros escolares es comparar precios de los libros de texto en diferentes librerías y en plataformas de internet. La OCU ofrece un servicio de comparador de precios de los libros de texto. Amazon ha puesto en marcha un servicio de venta de libros de texto con precios muy competitivos y que lo pueden llevar a casa o a cualquier oficina de correos cercana al domicilio.

Eso sin olvidar los ‘libros heredados’, todo un clásico. Puede que algunos temas cambien de página pero entre una edición y otra ni la historia de España cambia tanto ni las matemáticas ni la religión. No olvides consultar a amigos y vecinos, o incluso a otros padres del cole (muchos pueden y gustan de comprar todo nuevo cada año).

En cuanto al resto de gastos, lo que pide es un poco de sentido común. Lo primero, no te tomes la lista de materiales del colegio o instituto como un mandamiento escrito en piedra. Seguro que muchos de los materiales del curso anterior aún siguen en la casa, o puede que los hijos de los vecinos hayan crecido y ya no necesiten esa escuadra y cartabón, el dichoso compás o el bloc de dibujo. Los cajones siempre están llenos de bolis y lápices y acuérdate de dónde pusiste esa goma que llevas viendo dando vueltas todo el verano por la casa.

Si toca comprar uniforme, ya puedes ir mirando video tutoriales para surcir y coger vueltos. Compra un par de tallas más y con suerte será una inversión a largo plazo. Pero no cuentes con los zapatos. Esos nunca vuelven en septiembre, ¡apenas sobreviven hasta navidad! Y por último la mochila. La temida y quejumbrosa mochila. Debe ser lo suficientemente grande como para cargar todos los libros y accesorios, pero pequeña como para no obligarnos a pagar un fisioterapeuta cada semana para el niño. Debe ser moderna, práctica, resistente, impermeable si puede ser. Y al niño le tiene que gustar. Con respecto a la mochila, el único consejo posible es, armarse de paciencia. Pero sí que hay un truco, haz un repaso por todas las tiendas para comparar precios y evaluar cual es el gasto medio en una mochila de las características que buscas. Luego escoge tres o cuatro y lleva a tu hijo o hija directamente a esas. La elección es fácil, o escoges una de las cuatro o llevas los libros en una bolsa del Carrefour (nunca escogerán la bolsa pero ¡imagina si lo hacen! El ahorro del siglo).

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