¿Existe un estigma hacia las personas que consumen bebidas sin alcohol?

¿Existe un estigma hacia las personas que consumen bebidas sin alcohol?

Las personas que deciden no beber alcohol, ya sea por prescripción médica, situación personal temporal (como el embarazo) o por decisión propia (calidad de vida, hábitos saludables, compatibilidad deportiva), a menudo se sienten en una continua defensa de sus hábitos. De hecho, en algunos países, como Finlandia,  está mal visto que un hombre no consuma alcohol los fines de semana. Delicados, aguafiestas, bichos raros… ¿existe un estigma hacia las personas que consumen bebidas sin alcohol?

En general, para las  personas que no beben alcohol resulta agotador tener que justificarse cada vez que piden una bebida sin alcohol. Ángela Pérez, columnista del portal web de la cadena MTV, relataba la cantidad de argumentos que debe rebatir para disfrutar de una bebida sin alcohol. “No, mi religión no me lo prohíbe. No, no tengo que conducir de vuelta a casa. No, no estoy embarazada, ni tengo que tomar remedios, ni tengo problemas de salud. No, no soy un alcohólica en rehabilitación ni consumo drogas más duras. Sí, toda mi familia y amigos beben”. Una situación equiparable a la de cualquier vegano que debe argumentar por qué no comen carne o derivados de los animales al pedir cada plato, cada vez.

Es fácil sentirse excluido de un grupo de amigos (sino de la sociedad ya) cuando tus hábitos personales “chocan” con el hábito de la mayoría. Y en una sociedad donde el consumo de alcohol está tan extendido y aceptado como medio de socializar, el no bebedor se convierte en la oveja negra. El hecho de no beber alcohol se asocia a  menudo a falta de personalidad, personas aburridas o demasiado estrictas que “no saben divertirse”.

Como cualquier otra elección personal, es una decisión lícita y respetable, y hay que aprender a ‘lidiar’ con los comentarios que fluyen en el imaginario colectivo. Para ello, hemos confeccionado este ránking de cosas que un no bebedor debe aguantar en su día a día:

-No te diviertes igual sin alcohol.

-Vive un poquito, por una vez que bebas alcohol no te vas a morir.

-¿Te crees mejor que los que bebemos?

-Eso es porque no has encontrado tu bebida, si no te gusta el sabor prueba otra.

-¿Para que vienes a una discoteca si no vas a beber? ¿bebidas sin alcohol? Vaya forma de perder el dinero.

-Como no bebes, creímos que te aburrirías en la fiesta.

-Tuviste que vivir algo gordo para dejar el alcohol así.

¿Cómo superar la presión social y el “acoso” hacia los que no bebemos alcohol?

Para empezar, hay que saber que la mayoría de las críticas y opiniones que se reciben provienen de personas que a pesar de beber alcohol, realmente desconocen por qué lo hacen, si realmente les gusta o si es solo una costumbre social que se ha impregnado de tal manera en nuestra forma de sociabilizar que cuesta salir de ella (o concebir alternativas como puede ser el Ginsin Premium).

Por lo que ‘salirse’ de lo socialmente normal nos convierte, automáticamente, en anormales. Dejarnos llevar por ese paradigma solo nos traerá dolores de cabeza. Cuanto antes aceptemos que la ‘normalidad’ no existe, que se pierde con cada decisión que nos hace diferentes al resto, antes entenderemos que la clave está en la aceptación de lo anormal como normal. 

Reduzcamos el mundo a una mesa de cuatro comensales: dos hombres y dos mujeres, donde hay un gay, un bisexual, una mujer negra, un hombre asiático, dos casados, dos solteros, tres licenciados y uno sin estudios, dos calvos, dos parados, un autónomo, un trabajador activo ¿quién puede decir qué es lo normal? Tres beben alcohol y uno no ¿seguimos pensando que debe argumentar sus hábitos?

Tomar bebidas sin alcohol puede parecer un cambio de hábitos nimio o sencillo, pero a nivel social puede equipararse con otros colectivos que también son discriminados por sus inclinaciones sexuales, su forma de vestir o sus hábitos alimenticios ¿por qué no te gustan las mujeres? ¿ni siquiera comes pescado? ¿has probado a llevar pantalones menos ajustados? No podemos perder la vida intentando agradar a los demás (ni debemos). Y mucho menos si ello implica renunciar a nuestros valores e integridad (hoy me bebo una copita para que no me digan nada).

No hay nada más satisfactorio que actuar y sentirse totalmente a gusto con uno mismo. Y esos son los valores por los que apuesta Ginsin Premium, 0% alcohol, 100% tú mismo. Así que olvídate de excusas, no temas las críticas y apuesta por aquello en lo que crees.

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